martes, 8 de mayo de 2018

L E T R A S

Las letras, esas mismas letras que un día me ayudaron a sacar todo lo malo que tenía adentro, hoy ya no están. A algunas las tengo escondidas. Y con otras a veces saludo, pero es un saludo esquivo. Un saludo como despedida. Pero una despedida como irreal, porque ninguno de los dos quiere irse. ¿O será tan solo por los recuerdos? Porque sí tenemos muchos recuerdos, recuerdos que a muchos harían quedarse. Recuerdos de tantas noches, de tantas risas, de tantos miedos, de tanto todo. Y de pronto ninguno de los dos sabe bien qué pasó. De un momento a otro estuvimos tan separados que incluso aquellos recuerdos parecieron ajenos. Parecieron producto de otra amistad. Nos veíamos, pero no eramos más nosotros. Aquellos que veíamos en esos recuerdos casi borrosos parecían otros. Y quizá sí lo eramos, porque habíamos cambiado. ¿Evolucionamos? Quién sabe. Sonaría romántico decir que sí, pero no, yo creo que sucedió algo más. Algo que ni los dos podemos entender bien. Mejor dicho, entender al menos mínimamente. Y tal vez esa sea la razón de estos saludos tan fríos, y de estos recuerdos tan secos.

¿A dónde fueron esas letras?, ¿se fueron para no volver?, ¿se fueron huyendo de algo, de alguien?, ¿por qué se fueron?, ¿por qué no vuelven?, ¿será que se cansaron de buscar respuestas?, ¿o será que ya se hartaron de ser preguntas?

♪♫[Nachlader - An die wand]

viernes, 22 de septiembre de 2017

Vómito filosófico.

A Paco no le importaba mucho detenerse a pensar en las cosas inciertas de la vida. A él desde la primera clase de filosofía en el colegio, el profesor le había parecido un ser detestable. Odiaba a las personas que se maravillaban por los libros. La alegría en sus caras al hablar de un libro le recordaba la que su profesor ponía cuando algún alumno realizaba  alguna pregunta o denotaba interés en algún tema. Ese tipo de escenas siempre le parecieron repulsivas a Paco. En ocasiones incluso sintió nauseas al presenciarlas, y deseaba que si llegara a vomitar, al menos les salpicara algo a su profesor y a sus compañeros de clase o a las personas que estén cerca de él, para ver si así lograba de una buena vez que todos se callaran y dejaran de hablar tanta basura filosófica. Eso era una perdedera de tiempo para él. Para Paco la vida se resumía en escuchar una y otra vez las canciones de moda y en estar al tanto de toda la actividad farandulera de su ciudad. Esa era su vida, libre de cualquier pensamiento profundo. Él solo se dedicó a vivirla sin pensar de más, y murió siendo lo suficientemente feliz.

♪♫[Cempasúchil - Monsieur Periné]

viernes, 15 de septiembre de 2017

Canciones para los días tristes.

El walkman era el principal refugio de Isabel. Se pasaba horas escuchando las melodías que salían de ese aparato que le había regalado un amigo de su papá para su cumpleaños número 16. La música la transportaba a otro lugar del mundo, a lugares que solo había visto en sus sueños. Esos lugares que rodean el límite de la fantasía con la cruda realidad. Esos lugares que representaban vivencias desfiguradas de su vida, vivencias tristes y otras no tanto. La música además le hacía experimentar sensaciones que nunca antes había podido sentir. El levantar abrupto de sus vellos con los solos de batería que tanto le gustaban, y el latir de su corazón al compás de los estribillos de sus canciones favoritas. El dueño de la tienda de la esquina de su casa fue unos de los mayores beneficiarios del pasatiempo de Isabel, ya que con gran frecuencia ella debía cambiar las pilas desgastadas de su preciado walkman, para proveer de energía no solo a aquel aparatito, sino también a ella misma. Porque quién sabe lo que hubiese sido de ella sin su walkman, y sin la música en aquellos años tan tormentosos de su vida.

♪♫[Enjoy the silence - Depeche Mode]

miércoles, 12 de julio de 2017

Las preguntas como gotas de agua en la lluvia.

¿Qué será de ese aire cálido que nos abrazaba en todos los lugares a los que íbamos?
¿Qué será de aquellos ojos que me los encontraba cada noche en el patio de mi casa?
¿Qué será de los ruidos que escuché una noche en mi cabeza?
¿Qué será de mi corazón y todas esas extrañas sensaciones?
¡¿Qué será de ti, qué será de ti?!
¿Qué será de todos esos sonidos, las miradas, y todo el aire que te llevaste contigo?
¡¿Que será de mí?!
¿Qué será de mí, si tú ya me olvidaste?
¿Y qué será de mi frágil corazón? Si contigo también te lo llevaste.
¡¿Qué será?!

♪♫ [Madi - Stich]

miércoles, 14 de junio de 2017

Whiplash


Es el miedo a esforzarse al máximo, y no lograrlo. 
Es el temor a darlo todo, pero aún así no ser lo suficientemente bueno.
Es el terror a superar los límites propios, y aún así no poder llegar al otro lado.

Es como si se estuviera en un campo enorme, lleno de personas, donde de vez en cuando unos cuantos árboles dan frutos para poder sobrevivir, y no hay nada más para comer. Mientras justo al frente de ese campo, pero separado por un precipicio de incalculable altura, hay un jardín hermoso como ningún otro, con pocas personas en él, y lleno de árboles con los frutos más deliciosos del mundo, tanto así que los pocos que se encuentran ahí no logran comérselos todos. Pareciera un desperdicio, pero a ellos eso no les importa, porque viven mucho mejor que los que están en el otro lado, y esa es su recompensa, su muy valiosa recompensa por haberse atrevido a saltar hacia el otro lado.
Esos pocos se convencieron de que podían lograrlo y se prepararon. Cada día con más fuerza y más ganas, practicando con saltos menores pero cada vez aumentando más la dificultad, siempre forzando más sus límites. Hasta que se decidieron a dar el gran salto, dejando de lado el miedo, el temor, y el terror. Sabiendo incluso que solo tendrían una oportunidad. Lo intentaron y lo lograron. Llegaron al otro lado, y al estar ahí probaron los frutos, olieron el aire, se dieron cuenta que era mucho mejor que todo lo que había del otro lado, en aquel campo marchito. Entonces gritaron y animaron a los demás para que hicieran lo mismo que ellos, que lo intentaran, pero la mayoría vio el precipicio, se dio la vuelta y camino alejándose. 

Sintieron una vez el miedo, el temor, y el terror. Pero al verse acompañados de otros, creyeron que no era tan malo estar de aquel lado. Se pusieron cómodos y dejaron de intentarlo.

♪♫ [Whiplash - Justin Hurwitz]