Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de julio de 2017

Las preguntas como gotas de agua en la lluvia.

¿Qué será de ese aire cálido que nos abrazaba en todos los lugares a los que íbamos?
¿Qué será de aquellos ojos que me los encontraba cada noche en el patio de mi casa?
¿Qué será de los ruidos que escuché una noche en mi cabeza?
¿Qué será de mi corazón y todas esas extrañas sensaciones?
¡¿Qué será de ti, qué será de ti?!
¿Qué será de todos esos sonidos, las miradas, y todo el aire que te llevaste contigo?
¡¿Que será de mí?!
¿Qué será de mí, si tú ya me olvidaste?
¿Y qué será de mi frágil corazón? Si contigo también te lo llevaste.
¡¿Qué será?!

♪♫ [Madi - Stich]

jueves, 24 de diciembre de 2015

De sonrisas se va formando un corazón. (Parte I)

Así se la pasaban ellos dos, riendo a carcajadas todo el día. Bastaba de sólo una mirada de uno de los dos para que una gran sonrisa se dibujara en la cara del otro. Era algo increíble como él había podido lograr con tanta facilidad que una chica como ella, tan seria y de aspecto tan formal se convirtiera en una maquina de reír a la cual nada podía detener. Y es que algo especial se había despertado en ella, algo sobre lo cual ella había leído mucho en algunos libros, y algo de lo cual se había ido convenciendo más y más de que su existencia era casi imposible. Porque para ella era muy disparatado creer en algo así. Y si bien era verdad que ella era una chica muy espiritual y que por lo tanto creía en un ser supremo, es decir en Dios, el cual representa perfección para la mayoría de los creyentes, esto no impedía que ella dejara por sentado que no era posible que una mortal como ella pudiera al menos rozar ese estado de perfección en el cual muchas veces escuchó que algunas personas se encontraban. Para ella eso eran disparates, sí, no era más que eso. Ella lo había visto un sin número de veces en las películas pero para ella eso sólo pasaba dentro de ellas. Era sólo una ficción, un cuento que alguien inventó para que las personas pudieran encontrar algo de  esperanza en ese mundo decadente en el cual ella también sentía que estaba viviendo.

Y ésta era un idea que la tenía tan arraigada en su conciencia que incluso estuvo muy cerca de no poder despojarse de ella jamás. Digo que estuvo muy cerca porque quizá en el momento en el cual ella menos se lo esperaba llegaría alguien que pondría su mundo de pies, sí de pies, porque a diferencia del de muchas personas, el mundo de ella siempre estaba "patas arriba", y fue esta persona la que consiguió enderezarlo y por consecuencia a ella también. Y así fue como una tarde cualquiera de febrero los astros se rieron otra vez, porque supieron que algo bueno sucedería desde ese momento...


♪♫ [No fronteras - Los Nin]

lunes, 14 de diciembre de 2015

#2 Yo creo: en el amor

El amor, vaya palabrita, ¿no? Tanto se ha hablado del amor a lo largo de la historia y es increíble que aún existan cosas por decir sobre éste. Tantas palabras han estado relacionados hacia este fabuloso término, y ahora seré yo quien intente encontrar dentro de mí la afinidad correcta para explicar con precisión a modo de carta lo que mi mente tramite. ¡Ja! Pues bueno, esperemos no caer derrotados ante tal osadía.

El amor, yo creo que uno da amor a su pareja en la medida que se van dando las condiciones adecuadas para hacerlo. Esto quiere decir que la cantidad de amor siempre será acorde al tiempo que uno conozca a esa persona y al tiempo que tenga la relación.
Cuando uno empieza una relación es normal que pueda sentirse un poco inseguro sobre el cariño que sienta sobre la otra persona. Puede incluso sentir miedo a que ese cariño que se está entregando no esté del todo correspondido. Pero esto no siempre será así, porque con el paso del tiempo uno va conociendo más a lo otra persona y se va incluso conociendo más a uno mismo. Entonces empieza a soltar de a poquito más y más cariño, y de igual manera va perdiendo ese miedo que antes tenía.

Por todo esto es que es muy lógico pensar que mientras más pase el tiempo nos vamos a querer mucho más de lo que nos queremos ahora, y no es que en este momento no nos queramos. Porque de hecho nos queremos mucho, o al menos eso es lo que sentimos. 
Y para dejar muy en claro mi idea, a continuación explicaré cual es la concepción que yo tengo del amor, sí, del amor, aquella palabrita de cinco letras que muchos han querido descifrar. Y bueno, pues ahí te va lo que pienso.

(Ahora empieza lo bueno)

Yo sobre el amor pienso que es algo que uno nunca termina de entregar. Pienso que es algo infinito y perenne, siempre y cuando se lo esté viviendo con la persona indicada. Y es que  yo siento que el amor que nos damos ahora no va a ser nada comparado al que nos podremos dar en el futuro.
Porque al menos yo siento que te quiero mucho, un montón, pero también sé que conforme vaya pasando más el tiempo, te vaya conociendo más y se vaya fortaleciendo aún más la relación, voy a llegar a quererte muchísimo más, y quién sabe, quizás llegue a amarte, jajaja, pero eso sólo el tiempo lo dirá.
No sé si te parezca muy corriente esta comparación pero, yo también pienso que el amor es como una plantita a la que uno todos los días debe regar. Y no sólo eso, también se la debe podar para que pueda crecer muy sana. Hay que librarla de la maleza o de cualquier cosa externa o interna que pueda hacerle algún mal a ella. En fin, hay que cuidar mucho de la "plantita del amor", y este cuidado no sólo es responsabilidad de uno, sino de ambos.
De esta manera el amor, al igual que una planta, nunca deja de crecer si se le da el cuidado necesario. Incluso no sólo crece sino que incluso puede dar hermosas flores y también frutos muy maravillosos.
Pero, si no se la riega todos los días y se la descuida, va a empezar de a poco a marchitarse hasta que llegue el punto en que su sanación sea imposible y esté condenada a morir. Por eso es que yo pienso que el amor no es algo que se consiga en la relación. Y es que el amor no es como el fruto de la plantita. Es decir no es el producto final, el objetivo o la meta a la que uno debe aspirar a llegar, y luego haya que disfrutar del haber llegado a esta meta. No, por al contrario, el amor es sólo el camino que conduce a la meta que uno se proponga. Meta que debe buscar el bienestar de uno y de la persona con la que se está en la relación.
Porque además, si bien el amor es algo que cada vez se va fortaleciendo más, esto no significa que es algo inmortal. Por eso vuelvo a mencionar que la clave está en pensar que el amor no es algo se consiga, y que por el hecho de haberlo conseguido, ya es algo que está completamente seguro y que por lo tanto nunca morirá.
El amor es algo que entre más crece necesita de mayores cuidados, y aquí se establece uno de los mayores errores de muchas personas. El pensar que como ya es algo más o menos sólido se pueden dejar de lados ciertos cuidados que se le daba al inicio cuando éste aún era muy pequeño. Porque como ya dije antes, al amor, al igual que a una plantita se le debe dar el mismo o incluso mayores cuidados que el día en que se sembró su semilla, o en el caso del amor el día en que se decidió ser pareja con otra persona.

Bueno, y al menos en eso yo me comprometo contigo. En que cada día me esforzaré para enamorarte un poquito más, y también para que cada día me quieras un poquito más que el día anterior.
Y si es que nuestra suerte sea el estar juntos hasta viejitos, y lleguemos a tener más de cien años y tengamos más de  20 hijos, yo seguiría sorprendiéndote con besos en tus mejillas, te seguiría robando besos, y de igual manera continuaría diciéndote cada día  que eres la mujer más hermosa que he visto en toda la vida. Pero no lo haría sólo por decirlo, sino porque yo realmente lo sentiría de esa forma.
Pero sobre todas las cosas yo trataría de hacerte feliz... muuuy feliz. Y me inventaría cada día alguna bobada distinta para lograr que tú te rías a carcajadas, y también para que de esta manera te sigas enamorarndo más de mí jajaja. Sí, me comprometo a todo eso, para que de esta manera nuestro amor, nuestra pequeña plantita nunca deje de crecer.

Eso es todo. Espero que con esto haya quedado claro cual es mi postura, mi manera de pensar y de sentir sobre el tema del amor.

♪♫ [El amor después del amor - Fito Páez]

miércoles, 22 de enero de 2014

23:19

Cierra tu ojos, abre mi mente.
Yo cerraré mi boca, y tú sólo debes abrir tu corazón, 

sólo ábrelo. Por favor.

♪♫ [Vocal - Pet shop boy]

martes, 29 de enero de 2013

Mis días en el Man Utd.

Cuenta la leyenda que allá por el año 2008 un grupo de jóvenes de 15 años decidió participar en el torneo de fútbol que organizaba el colegio en el que ellos estudiaban. En el aula de ellos había tantos alumnos varones que el profesor encargado decidió dividirlos en 2 equipos distintos, el equipo A (el de los buenos) y el B (de lo malos, futbolísticamente hablando). Yo obviamente estaba en el equipo de los malos. Las diferencias futbolísticas entre un equipo y otro eran enormes. El torneo contaba con la participación de los 4tos, 5tos y 6tos cursos, por lo general el torneo lo ganaban los 6tos cursos, y en último lugar quedaba un equipo de 4to, todo hacía pensar que ese año no sería la excepción, pero nadie se imaginaba lo que iba a ocurrir en ese torneo.
Bueno empezó el torneo y nuestro primer partido era contra el equipo A de nuestro curso. Nadie nada ni un centavo partido a la mitad por mi equipo, creo que ni siquiera nosotros nos teníamos esperanza, recuerdo  que estábamos conversando antes de empezar el partido y entre nosotros nos decíamos que no importaba la cantidad de goles que nos fueran a meter, la cosa era divertirse y tal vez tratar de hacer un gol por lo menos.
No hacía mucho que había empezado el partido cuando nos metieron el primer gol, nadie se reprochó nada con nadie, porque obviamente era lógico que nosotros perdiéramos. Continuó el partido y parecía que había un solo equipo en la cancha, nuestros rivales, pero en la mitad del primer tiempo nosotros logramos empatar, con algo de suerte se podría decir. La alegría duró poco porque unos minutos después nos volvieron a anotar y así terminó el primer tiempo. Los dos equipos estábamos conformes, ellos porque iban ganando y nosotros porque habíamos logrado el objetivo de anotar un gol.
Comenzó el segundo tiempo y empezamos a darnos cuenta que podíamos volver a empatar el partido y así sucedió, ahora la cosa estaba 2 a 2 ante el asombro de todas las personas que observaban el partido, el resto del partido fue muy parejo, ellos jugando con mucha habilidad y nosotros con garra y entusiasmo. De manera asombrosa el partido concluyó empatado 4 a 4, pero la cosa no terminaría ahí porque en una dramática definición por penales seríamos nosotros los que cantaríamos victoria. Nadie lo podía creer, ni ellos, ni nosotros, ni el resto del colegio y mucho menos el profesor encargado de nuestro curso, el cual tenía todas sus fichas puestas para que el equipo A de nuestro curso ganara el torneo.

Ese es solamente el primer capítulo de esta historia, los demás los contaré tal vez otro día.


♪♫ [Nunca Quise - Intoxicados]

lunes, 4 de octubre de 2010

Pequeña historia de amor

Había tenido una semana muy pesada. Tenía muchas cosas rondando por mi cabeza que me generaban cierto estrés, y existía la incertidumbre de un futuro muy dudoso. Entonces pasó por mi cabeza la idea de que hace un año había tomado una decisión equivocada y que cargaría con ese pesar por mucho tiempo.
No estaba muy feliz que digamos de como marchaba mi vida por esos días y eso me conducía a pensar en aquellos tiempos en que todo marchaba bien a pesar de que contaba con menos de lo que contaba en ese momento. Aquellos días sí que me los pasaba bien. La estadía en el colegio era muy agradable, siempre muy espontánea, llena de risas y de palmadas de amistad en la espalda. A la tarde solía pasar en casa de algún amigo. La mínima cosa nos producía una carcajada interminable que siempre concluía con un fuerte dolor de estomago. Y a la noche regresaba a la casa a seguir pasándola bien. Todos los días la pasaba tan bien que de pronto todo se volvió muy monótono. Luego de todo lo que me puso el destino en frente, esos recuerdos perduraban en mi memoria con el título de que quizá eran los mejores días de mi cortísima vida.
Con esos recuerdos, con esa incertidumbre que me llevaba a mostrar sólo sonrisas fingidas llegué a aquel lugar, al que decidí ir para despejar un poco la mente, a intentar revivir esos buenos momentos que me llevaron a tomar más de una decisión apresurada, a intentar volver a ser el mismo de antes... y algo me decía que esa noche el destino tenía planificado una sorpresa para mi.
Me acompañaba un viejo amigo al que no veía desde hace mucho. Avanzamos por el pasillo que conducía al salón en el que se iba a llevar acabo la ceremonia. Nos ubicamos en los asientos que habíamos reservado y cómodamente aguardábamos el inicio de la ceremonia. Entonces fue cuando sin previo aviso una mano se posó sobre mi hombro, me gire extrañado para percatarme de quien era, y... eras tú. Habías cambiado mucho desde la última vez que te había visto. La dulce niña que me había robado los sueños a lo largo de toda mi infancia ahora se había convertido en una hermosa mujer. Fue una linda sorpresa encontrarme contigo en aquel lugar y en aquel momento de mi vida. Charlamos durante toda la noche, recordamos viejos momentos que pensaba que ya los habías olvidado. Ya habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos y teníamos mucho que conversar. 

Después de mucho me contaste que habías ido a aquel lugar por la misma razón que yo. Que también estabas pasando por momentos difíciles. Que el volver a verme te había provocado una inmensa alegría y, que al igual que yo nunca habías olvidado lo que vivimos juntos. Las torpezas que hacía para llamar tu atención, torpezas que a la larga terminaron conquistándote. Recordamos el recreo en que tomé valor para darte el primer beso. Recordamos aquella tarde que lloraste en mi hombro por la muerte del perrito que te había regalado tu abuelita. Recordamos lo mucho que nos queríamos. Y sobre todo de ese ingenuo amor que solucionaba cualquier problema con sólo tomarnos de la mano. Recordamos con angustia el día en que nos despedimos en la parada de autobús y juramos volver a vernos.
Nos sumergimos tanto en el conversación que no nos percatamos que éramos los únicos que quedábamos en el salón. Entonces sonó mi teléfono. Era mi amigo, el cual me esperaba impacientemente en el parqueadero para poder regresar a casa.
Intercambiamos números telefónicos para mantenernos en contacto. Me diste un beso en la mejilla y corriste a tu auto.
Al llegar a mi casa me dispuse a descansar pero, mi mente no dejaba de dar vueltas, no podía dejar de pensar en ti. Giraba de un lado a otro en la cama pero no lograba conciliar el sueño. Eran ya las 3:AM pero mi corazón sabía lo que debía hacer.
Marqué tu número, no timbró ni siquiera dos veces y me contestaste. Los recuerdos tampoco te habían permitido dormir. Sin mucho prólogo acordamos una cita al día siguiente para seguir charlando.
Nunca me había arreglado tan bien para una cita, pero no fue en vano, porque desde esa tarde nos dimos cuenta que éramos el complemento que nos había hecho falta durante toda la vida. Que si el destino se equivocó al separarnos ahora nos tenía preparado días muy felices para ambos.
A la semana siguiente estábamos viajando rumbo a Punta del Este. La pasamos tan bien que decidimos alargar un poco nuestras vacaciones.
Hoy ya han pasado 11 años desde ese día, y nos disponemos a tomar el avión que nos llevé a Ecuador para que nuestras dos hijas conozcan la tierra en que sus padres iniciaron su amor, amor que aún nos produce las mismas mariposas en el estomago como cuando nos dimos el primer beso.