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jueves, 30 de agosto de 2018

Eleonor y Francisco


Eleonor y Francisco son una pareja muy extraña. No tienen muchos amigos, nadie sabe de ellos en su barrio, y ninguno de los dos tiene contacto alguna con su familia. Sin embargo, ellos dos se aman como pocas parejas en el mundo. Son de esos amores tan cursis que cuando sus miradas se encuentran, el mundo para ellos parece detenerse. Y no es su forma de ser lo que los enamora tanto al uno del otro, ni tampoco su aspecto físico. A ellos lo que los une con tanta fuerza es que comparten con encanto un pasatiempo bastante extraño. Más bien dicho, un pasatiempo macabro.  

Quién pensaría que a Eleonor y Francisco, una pareja que muchos considerarían de nerds asociales, les encanta salir juntos en las noches a asesinar personas. Pocas personas lo imaginarían, creo yo. Y es que hay noches en las que están en la cama leyendo un libro y de pronto se les despierta el deseo de sangre a ambos, así de la nada. Más extraño es que esto pasa sobretodo en las noches de mucho calor. Ni ellos saben bien por qué se da esto, así que no me lo pregunten a mí.  

 Los deseos de sangre que les agarra a ellos son de esos que no se pueden controlar, que por más que se intente aguantarse estos los superan a uno. Entonces ellos ya saben que solo hay una manera de calmar ese deseo: se visten, se ponen ropa muy cómoda pero que al mismo tiempo guarde un grado de elegancia, porque para ellos estas salidas son como citas románticas. Ellos aman realmente asesinar personas. No lo hacen por simple maldad como otros asesinos, a ellos esto es realmente algo que les gusta hacer. 

Cuando deambulan por las calles agarrados de la mano en esas noches de antojo de sangre, se los ve muy tiernos, muy enamorados. Se hacen caricias y se susurran al oído para decidir juntos a qué tipo de persona van a matar ese día. A Eleonor le gusta matar personas jóvenes, que irradien felicidad y deseo de superación en sus rostros. Los odia, y por eso le fascina mirar como esos rostros de felicidad se transforman en rostros de pánico en sus momentos de agonía. Francisco, en cambio es un poco más sencillo con sus gustos, él se conforma con matar vagabundos. Para él, cualquier borracho o persona que esté durmiendo debajo de un periódico es suficiente para calmar su deseo. En realidad Francisco no es un tipo muy complicado. Y esa es una de las cosas que le gustan a Eleonor de él. Porque Francisco, aparte de sencillo también es muy flexible con ella, y la mayoría de las veces la complace dejándola elegir a las víctimas. Hasta en eso son tal para cuál.

Hasta ahí es más o menos dulce el panorama, sin embargo el método que suelen utilizar ellos para asesinar a estas pobres y desafortunadas personas es bastante sanguinario. Cuando rodean a su presa, la tiran al suelo y mientras Eleonor le clava varias veces el cuchillo en el torso, Francisco los estrangula. Sí, en esta parte es en donde a Eleonor le gusta ver la mirada de las víctimas de la gente y bla, bla, bla. Por lo general las muertes son cosa breve, y rara vez se demoran más de cinco minutos. Cuando recién se conocieron se demoraban un poco más, pero ahora que llevan bastante tiempo juntos ya lo hacen con mucha más facilidad. Luego, una vez que comprueban que la persona está completamente muerta, se ponen de pie, se toman de la mano y continúan caminando con la misma ternura y tranquilidad de antes . Nunca les ha importado esconder nada.  

A veces, cuando el clima está muy fresco, deciden regresar caminando hasta la casa, para ir charlando en el camino. Cuando llegan, se bañan juntos para limpiarse alguna mancha de tierra, polvo, o de lo que sea que tengan, porque Eleonor detesta que las sabanas se ensucien. Para ella su lugar de descanso es como algo sagrado. Entonces una vez listos, se acuestan nuevamente en la cama, se abrazan con mucho amor y conversan sobre cualquier cosa hasta quedarse dormidos. En esas noches duermen más plácidamente que en ninguna otra, con tal majestuosidad como Dios en el holocausto. Y en la mañana al despertar, desayunan como todos los días, muy románticamente como de costumbre para luego cada uno irse a trabajar. Obviamente no sin antes darse un beso muy apasionado de despedida. 


♪♫[El poeta Halley - Love of Lesbian]

viernes, 11 de noviembre de 2016

Se siente tan bien.


Te siento tierna, te siento dulce, te siento ingenua. Tanto así que hasta posar mis ojos de pecado sobre ti me parece una osadía, una maldad. Pareciera como si al hacerlo, tu imagen se fuera empalideciendo, fuera perdiendo ese brillo y el contorno púrpura que la rodea. Pareciera como si al cruzarse nuestras miradas, te contagio mis amarguras, te mato esa esperanza ciega que tienes hacia el mundo y hacia la vida. 
Por eso y por tantas otras cosas es que me siento culpable de verte, de estar cerca de ti, de tocarte. Porque sé que estoy haciendo mal. Pero insisto en hacerlo una y otra vez, y es algo en lo que no me puedo controlar, porque a pesar de todo lo demás, hacerlo se siente tan, pero tan bien. 


♪♫ [True Love - Esteman ft. Monsieur Periné, Juan Pablo Vega y La Esteband]

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mejor te mentiré.

Tan bonito que la estábamos pasando, conversando de cosas chéveres, entretenidas e inofensivas. Tanto nos estábamos divirtiendo, pero tú como siempre tenías que empezar a hacerme un montón de preguntas y a ponerme más nervioso de lo que normalmente ya suelo estar.
¿Que cuál es mi canción favorita?
Pues es obvio que la canción que más adoran escuchar mis oídos es la que formas con tu voz cada vez que me hablas de esa manera tan tierna que solamente tú puedes hacerlo. Jajaja, pero no, obviamente no te voy a responder eso. Ya sé, mejor te respondo que mi canción favorita es "Peces de ciudad" de Joaquín Sabina, sí, porque no quiero sonar raro.

¿Que cuál es mi combinación de colores favorita?
Sin dudar sería la de tus blue jeans tirados sobre las baldosas color crema de mi cuarto. ¡Uy, casi la embarro! No, no, no, mejor te mentiré nuevamente, y te diré que me gusta mucho la combinación del blanco con el verde. Fiuuu, ¡qué alivio!, esa estuvo cerca.

¿Que cuál es mi animal favorito?
Te diría que no tiene nombre, porque en realidad es el animal que se despierta en mí cada vez que te veo y que sólo piensa en devorarte a besos, abrazos y caricias, pero mejor seguiré ese consejo de no ser totalmente sincero en este tipo de cosas. Además luego me vayas a ver raro, así que mejor volveré a mentirte y te diré que mi animal favorito es sin duda la ballena. Sí, eso suena bastante creíble.

¿Que cuál es el olor que más me gusta?
Bueno, en realidad no es un olor, sino más bien un aroma, y es el que percibo en tu cuello y en tu cabello cada vez que te abrazo al saludarte. Pero, no, no, no, ¿cómo voy a decirte eso?, eso sería una locura. Mejor seguiré una vez el consejo de no ser totalmente sincero en este tipo de cosas. Así que mejor te voy a mentir una vez más y te diré que el olor que más me gusta es del pasto recién cortado. Sí, aparte ese olor también es muy agradable.

Bueno, y mejor ya paremos con toda esta preguntadera, que ya me estoy poniendo bastante nervioso y no vaya a ser que termines descubriendo toda mi mentira, y consigas darte cuenta que toda respuesta a cualquier pregunta que me hagas va a estar siempre relacionada contigo. ¡Ja!, yluego quién sabe que vayas a terminar pensado tú de mí.

♪♫ [Runaway - Los Pericos]

lunes, 28 de diciembre de 2015

De sonrisas se va formando un corazón (Parte II)


Pero de lo que he podido escuchar no es que haya sido una tarea tan sencilla para él, pero nunca se rindió porque sentía que dentro de esa chica introvertida él encontraría su recompensa. Él dice que se sentía como un arqueólogo dentro de una excavación muy importante, limpiando con la mayor delicadeza posible un si fin de capas para al fin lograr descubrir un hermoso tesoro. Pero en el caso de él, las capas que iba superando eran las ideas negativas que ella tenía sobre todo el mundo y sobre las personas. Y fueron muchas las ideas de este tipo, unas más dificil de superar que otras, incluso en algunas veces él se llegó a preguntar si su voluntad y paciencia serían suficientes, pero cuando parecía que todo se volvía más oscuro, ella de una u otra forma conseguía involuntariamente darle esa fuerza que a él le faltaba y entonces se daba lo tan anhelado, que una idea negativa se destruyera y a cambio creciera la esperanza en ella, y mientras más crecía esta esperanza también se iba dibujando algo extraño en la cara de ella, digo extraño porque pocas veces se había visto algo así en su rostro. ¿Pero de qué estoy hablando? Pues de una sonrisa, de eso. Sí, yo sé que suena muy trillado pero es la verdad. Ella como mencioné ya muchas veces era una chica muy seria. Incluso amargada, según la opinión de algunos quienes la conocían. ¿Pero entonces cómo es posible que ella haya logrado cambiar tanto, hasta el punto de llegar a convertirse en la chica que constantemente sufre fuertes dolores de estómago de tanto reír? Ahí está el detalle. Pues ella no lo consiguió, fue él quien lo hizo. Y tal vez pueda sonar como sí ella nunca hubiese hecho nada, pero no es así, ella conseguía cosas distintas en él, porque de otra manera él no habría luchado tanto por ella. Incluso yo me atrevería a decir que ella descubrió algo mucho más desconocido en él, de lo que él descubrió en ella. Pero bueno, algún día les contaré ese lado de la historia. Aaaah, y por último quiero recordarles que mientras nosotros estamos leyendo esto, ellos dos lo más probable es que estén riendo como pocos, ¿y por qué?, pues sencillo, porque fueron valientes y salieron a buscar su felicidad propia, y en ese camino se encuentran, en uno que parece no tener fin, pero del cual cuando se entra ya no se quiere salir nunca más, y la única manera de serlo es siendo valientes, porque de demostrar algo de cobardía regresarían al principio y tendrían que volver a comenzar una vez más. Así que bueeeno, espero que algún día todos nosotros podamos al menos conocer el inicio de ese camino y emprender el mejor viaje de nuestras vidas.

♪♫ [Esperaba - Julieta Venegas]

jueves, 24 de diciembre de 2015

De sonrisas se va formando un corazón. (Parte I)

Así se la pasaban ellos dos, riendo a carcajadas todo el día. Bastaba de sólo una mirada de uno de los dos para que una gran sonrisa se dibujara en la cara del otro. Era algo increíble como él había podido lograr con tanta facilidad que una chica como ella, tan seria y de aspecto tan formal se convirtiera en una maquina de reír a la cual nada podía detener. Y es que algo especial se había despertado en ella, algo sobre lo cual ella había leído mucho en algunos libros, y algo de lo cual se había ido convenciendo más y más de que su existencia era casi imposible. Porque para ella era muy disparatado creer en algo así. Y si bien era verdad que ella era una chica muy espiritual y que por lo tanto creía en un ser supremo, es decir en Dios, el cual representa perfección para la mayoría de los creyentes, esto no impedía que ella dejara por sentado que no era posible que una mortal como ella pudiera al menos rozar ese estado de perfección en el cual muchas veces escuchó que algunas personas se encontraban. Para ella eso eran disparates, sí, no era más que eso. Ella lo había visto un sin número de veces en las películas pero para ella eso sólo pasaba dentro de ellas. Era sólo una ficción, un cuento que alguien inventó para que las personas pudieran encontrar algo de  esperanza en ese mundo decadente en el cual ella también sentía que estaba viviendo.

Y ésta era un idea que la tenía tan arraigada en su conciencia que incluso estuvo muy cerca de no poder despojarse de ella jamás. Digo que estuvo muy cerca porque quizá en el momento en el cual ella menos se lo esperaba llegaría alguien que pondría su mundo de pies, sí de pies, porque a diferencia del de muchas personas, el mundo de ella siempre estaba "patas arriba", y fue esta persona la que consiguió enderezarlo y por consecuencia a ella también. Y así fue como una tarde cualquiera de febrero los astros se rieron otra vez, porque supieron que algo bueno sucedería desde ese momento...


♪♫ [No fronteras - Los Nin]

lunes, 14 de diciembre de 2015

#2 Yo creo: en el amor

El amor, vaya palabrita, ¿no? Tanto se ha hablado del amor a lo largo de la historia y es increíble que aún existan cosas por decir sobre éste. Tantas palabras han estado relacionados hacia este fabuloso término, y ahora seré yo quien intente encontrar dentro de mí la afinidad correcta para explicar con precisión a modo de carta lo que mi mente tramite. ¡Ja! Pues bueno, esperemos no caer derrotados ante tal osadía.

El amor, yo creo que uno da amor a su pareja en la medida que se van dando las condiciones adecuadas para hacerlo. Esto quiere decir que la cantidad de amor siempre será acorde al tiempo que uno conozca a esa persona y al tiempo que tenga la relación.
Cuando uno empieza una relación es normal que pueda sentirse un poco inseguro sobre el cariño que sienta sobre la otra persona. Puede incluso sentir miedo a que ese cariño que se está entregando no esté del todo correspondido. Pero esto no siempre será así, porque con el paso del tiempo uno va conociendo más a lo otra persona y se va incluso conociendo más a uno mismo. Entonces empieza a soltar de a poquito más y más cariño, y de igual manera va perdiendo ese miedo que antes tenía.

Por todo esto es que es muy lógico pensar que mientras más pase el tiempo nos vamos a querer mucho más de lo que nos queremos ahora, y no es que en este momento no nos queramos. Porque de hecho nos queremos mucho, o al menos eso es lo que sentimos. 
Y para dejar muy en claro mi idea, a continuación explicaré cual es la concepción que yo tengo del amor, sí, del amor, aquella palabrita de cinco letras que muchos han querido descifrar. Y bueno, pues ahí te va lo que pienso.

(Ahora empieza lo bueno)

Yo sobre el amor pienso que es algo que uno nunca termina de entregar. Pienso que es algo infinito y perenne, siempre y cuando se lo esté viviendo con la persona indicada. Y es que  yo siento que el amor que nos damos ahora no va a ser nada comparado al que nos podremos dar en el futuro.
Porque al menos yo siento que te quiero mucho, un montón, pero también sé que conforme vaya pasando más el tiempo, te vaya conociendo más y se vaya fortaleciendo aún más la relación, voy a llegar a quererte muchísimo más, y quién sabe, quizás llegue a amarte, jajaja, pero eso sólo el tiempo lo dirá.
No sé si te parezca muy corriente esta comparación pero, yo también pienso que el amor es como una plantita a la que uno todos los días debe regar. Y no sólo eso, también se la debe podar para que pueda crecer muy sana. Hay que librarla de la maleza o de cualquier cosa externa o interna que pueda hacerle algún mal a ella. En fin, hay que cuidar mucho de la "plantita del amor", y este cuidado no sólo es responsabilidad de uno, sino de ambos.
De esta manera el amor, al igual que una planta, nunca deja de crecer si se le da el cuidado necesario. Incluso no sólo crece sino que incluso puede dar hermosas flores y también frutos muy maravillosos.
Pero, si no se la riega todos los días y se la descuida, va a empezar de a poco a marchitarse hasta que llegue el punto en que su sanación sea imposible y esté condenada a morir. Por eso es que yo pienso que el amor no es algo que se consiga en la relación. Y es que el amor no es como el fruto de la plantita. Es decir no es el producto final, el objetivo o la meta a la que uno debe aspirar a llegar, y luego haya que disfrutar del haber llegado a esta meta. No, por al contrario, el amor es sólo el camino que conduce a la meta que uno se proponga. Meta que debe buscar el bienestar de uno y de la persona con la que se está en la relación.
Porque además, si bien el amor es algo que cada vez se va fortaleciendo más, esto no significa que es algo inmortal. Por eso vuelvo a mencionar que la clave está en pensar que el amor no es algo se consiga, y que por el hecho de haberlo conseguido, ya es algo que está completamente seguro y que por lo tanto nunca morirá.
El amor es algo que entre más crece necesita de mayores cuidados, y aquí se establece uno de los mayores errores de muchas personas. El pensar que como ya es algo más o menos sólido se pueden dejar de lados ciertos cuidados que se le daba al inicio cuando éste aún era muy pequeño. Porque como ya dije antes, al amor, al igual que a una plantita se le debe dar el mismo o incluso mayores cuidados que el día en que se sembró su semilla, o en el caso del amor el día en que se decidió ser pareja con otra persona.

Bueno, y al menos en eso yo me comprometo contigo. En que cada día me esforzaré para enamorarte un poquito más, y también para que cada día me quieras un poquito más que el día anterior.
Y si es que nuestra suerte sea el estar juntos hasta viejitos, y lleguemos a tener más de cien años y tengamos más de  20 hijos, yo seguiría sorprendiéndote con besos en tus mejillas, te seguiría robando besos, y de igual manera continuaría diciéndote cada día  que eres la mujer más hermosa que he visto en toda la vida. Pero no lo haría sólo por decirlo, sino porque yo realmente lo sentiría de esa forma.
Pero sobre todas las cosas yo trataría de hacerte feliz... muuuy feliz. Y me inventaría cada día alguna bobada distinta para lograr que tú te rías a carcajadas, y también para que de esta manera te sigas enamorarndo más de mí jajaja. Sí, me comprometo a todo eso, para que de esta manera nuestro amor, nuestra pequeña plantita nunca deje de crecer.

Eso es todo. Espero que con esto haya quedado claro cual es mi postura, mi manera de pensar y de sentir sobre el tema del amor.

♪♫ [El amor después del amor - Fito Páez]

lunes, 19 de octubre de 2015

¿Felicidad, eres tú?

¿En qué momento pasó el invierno? En qué momento, que no me di cuenta ¿Tanto me distraje desde tu llegada que me perdí de toda la lluvia y el frío? ¿Y en donde están las tardes heladas y las calles mojadas? ¿Por qué de pronto todo está tan soleado si para mí todo era oscuridad? ¿Por qué de pronto siento abrigado mi pecho y calientito el corazón? ¿Y por qué recién ahora descubro flores hermosas en medio del que siempre fue un jardín montoso para mí? ¿Por qué justo ahora? Insisto ¿Por qué? ¿Será acaso que tú tienes algo que ver con todo esto?  

Si es así, por favor dime como lo haces, o mejor aún dime que no dejarás de hacerlo...
                                      ...y dime, por favor dime, que el invierno nunca más volverá.

♪♫ [Inoportuna - Jorge Drexler]

domingo, 3 de mayo de 2015

Confieso que...


Sonriente y hasta con una pizca de cinismo te debo contestar que sí, que es cierto. Te confieso que en algunas ocasiones mis ojos caprichosamente se han dejado hipnotizar por la energía cósmica que de manera abismal se desprende de las letales curvas de tu cuerpo y que yo no lo he impedido. Sí, y es que es tanta tu belleza que incluso debo reconocer que he disfrutado mucho tal atrevimiento de mi parte. Sí, todo eso es cierto. Sin embargo, también es cierto que el júbilo mío ante tal travesura no se asemeja en lo más mínimo a la ternura y la alegría que se despierta en mi corazón al ver tus ojos destellar cada vez que me hablas, o a la fascinación que sienten mis oídos al escuchar de tus labios enunciar al menos la más simple de todas las palabras. 

Sí, debo confesarte que todo eso es cierto.

♪♫ [Aire - Golden Ganga]

martes, 1 de abril de 2014

La recompensa

Te matas escribiéndole cartas, diciéndole cosas dulces en sus momentos oscuros, te esfuerzas con complicados detalles, con cada acción premeditada que haces por esa persona, ¿Y para qué, para qué un día te tome de la mano y sólo con una mirada te diga que te quiere? Sí, simplemente para eso. 
Porque hay quienes se esfuerzan por enamorar a alguien, mientras ese alguien los tiene enamorados a ellos con una simple sonrisa.

♪♫ [1537 - Guardarraya]

miércoles, 22 de enero de 2014

23:19

Cierra tu ojos, abre mi mente.
Yo cerraré mi boca, y tú sólo debes abrir tu corazón, 

sólo ábrelo. Por favor.

♪♫ [Vocal - Pet shop boy]

lunes, 4 de octubre de 2010

Pequeña historia de amor

Había tenido una semana muy pesada. Tenía muchas cosas rondando por mi cabeza que me generaban cierto estrés, y existía la incertidumbre de un futuro muy dudoso. Entonces pasó por mi cabeza la idea de que hace un año había tomado una decisión equivocada y que cargaría con ese pesar por mucho tiempo.
No estaba muy feliz que digamos de como marchaba mi vida por esos días y eso me conducía a pensar en aquellos tiempos en que todo marchaba bien a pesar de que contaba con menos de lo que contaba en ese momento. Aquellos días sí que me los pasaba bien. La estadía en el colegio era muy agradable, siempre muy espontánea, llena de risas y de palmadas de amistad en la espalda. A la tarde solía pasar en casa de algún amigo. La mínima cosa nos producía una carcajada interminable que siempre concluía con un fuerte dolor de estomago. Y a la noche regresaba a la casa a seguir pasándola bien. Todos los días la pasaba tan bien que de pronto todo se volvió muy monótono. Luego de todo lo que me puso el destino en frente, esos recuerdos perduraban en mi memoria con el título de que quizá eran los mejores días de mi cortísima vida.
Con esos recuerdos, con esa incertidumbre que me llevaba a mostrar sólo sonrisas fingidas llegué a aquel lugar, al que decidí ir para despejar un poco la mente, a intentar revivir esos buenos momentos que me llevaron a tomar más de una decisión apresurada, a intentar volver a ser el mismo de antes... y algo me decía que esa noche el destino tenía planificado una sorpresa para mi.
Me acompañaba un viejo amigo al que no veía desde hace mucho. Avanzamos por el pasillo que conducía al salón en el que se iba a llevar acabo la ceremonia. Nos ubicamos en los asientos que habíamos reservado y cómodamente aguardábamos el inicio de la ceremonia. Entonces fue cuando sin previo aviso una mano se posó sobre mi hombro, me gire extrañado para percatarme de quien era, y... eras tú. Habías cambiado mucho desde la última vez que te había visto. La dulce niña que me había robado los sueños a lo largo de toda mi infancia ahora se había convertido en una hermosa mujer. Fue una linda sorpresa encontrarme contigo en aquel lugar y en aquel momento de mi vida. Charlamos durante toda la noche, recordamos viejos momentos que pensaba que ya los habías olvidado. Ya habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos y teníamos mucho que conversar. 

Después de mucho me contaste que habías ido a aquel lugar por la misma razón que yo. Que también estabas pasando por momentos difíciles. Que el volver a verme te había provocado una inmensa alegría y, que al igual que yo nunca habías olvidado lo que vivimos juntos. Las torpezas que hacía para llamar tu atención, torpezas que a la larga terminaron conquistándote. Recordamos el recreo en que tomé valor para darte el primer beso. Recordamos aquella tarde que lloraste en mi hombro por la muerte del perrito que te había regalado tu abuelita. Recordamos lo mucho que nos queríamos. Y sobre todo de ese ingenuo amor que solucionaba cualquier problema con sólo tomarnos de la mano. Recordamos con angustia el día en que nos despedimos en la parada de autobús y juramos volver a vernos.
Nos sumergimos tanto en el conversación que no nos percatamos que éramos los únicos que quedábamos en el salón. Entonces sonó mi teléfono. Era mi amigo, el cual me esperaba impacientemente en el parqueadero para poder regresar a casa.
Intercambiamos números telefónicos para mantenernos en contacto. Me diste un beso en la mejilla y corriste a tu auto.
Al llegar a mi casa me dispuse a descansar pero, mi mente no dejaba de dar vueltas, no podía dejar de pensar en ti. Giraba de un lado a otro en la cama pero no lograba conciliar el sueño. Eran ya las 3:AM pero mi corazón sabía lo que debía hacer.
Marqué tu número, no timbró ni siquiera dos veces y me contestaste. Los recuerdos tampoco te habían permitido dormir. Sin mucho prólogo acordamos una cita al día siguiente para seguir charlando.
Nunca me había arreglado tan bien para una cita, pero no fue en vano, porque desde esa tarde nos dimos cuenta que éramos el complemento que nos había hecho falta durante toda la vida. Que si el destino se equivocó al separarnos ahora nos tenía preparado días muy felices para ambos.
A la semana siguiente estábamos viajando rumbo a Punta del Este. La pasamos tan bien que decidimos alargar un poco nuestras vacaciones.
Hoy ya han pasado 11 años desde ese día, y nos disponemos a tomar el avión que nos llevé a Ecuador para que nuestras dos hijas conozcan la tierra en que sus padres iniciaron su amor, amor que aún nos produce las mismas mariposas en el estomago como cuando nos dimos el primer beso.