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miércoles, 17 de mayo de 2017

No cosas materiales. Dejemos huellas en el mundo.

¿De verdad tienen que inventarse cada tontería material todos los días para seguir haciéndole creer a la gente que lo material es lo más importante?
Es que hay tantas tonterías que la mayoría de las personas compramos, que en realidad no son necesarias. Y sobre este tema hay personas que de verdad ya exageran. Viven para ganar dinero, y poder tener más y más cosas materiales.

No quiero sonar demasiado hippie, ni nada, pero para mí la mayoría de las cosas materiales son simples distracciones que usamos para no fijarnos en nuestras verdaderas carencias. Esto lo puedo relacionar con una idea que ya la dije en algún momento: que para mí, la música, sobre todo la comercial y la más popular, solo sirve para tapar los silencios. A las mayoría de personas no nos gusta estar en silencio.

Entonces, así como la música tapa los silencios, lo material hace lo mismo pero con los vacíos físicos. Es por esa razón que el silencio y el vacío nos atemorizan tanto. Porque ambos nos recuerdan a la soledad. Puesto que al enfrentarnos al silencio y al espacio vacío, no nos queda nada más por hacer que pensar, pensar en nosotros mismos, y si lo hacemos vamos a darnos cuenta de nuestras carencias, y de lo solos que estamos.

Por esta razón es que la mayoría de gente se sigue comiendo el cuento del consumismo, y de todo lo comercial. Porque quieren negar su soledad, y ese estilo de vida les ayuda a hacerlo.

Y es que en realidad todos los seres del mundo estamos solos. Nadie está ligado a nadie eternamente. Todo es pasajero.
Pero a la mayoría de personas les atemoriza darse cuenta de eso, y prefieren virar la cara, seguir trabajando horas extras y produciendo, para así poder darse "una vida digna".

"Vida digna", y lo escribo así entre comillas, porque ese término no es más que una idea impuesta por la cultura mercantilista que nos rodea, esa que nos dice todos los días "entre más tienes, más digno eres, y por lo tanto vales más como ser humano".

A la mayoría de personas nos enseñan desde pequeños el valor de "un ser humado", <<esfuérzate, para que tengas un empleo, para que puedas tener mucho dinero y así llegues a ser "alguien" en la vida>>. Ya que si no tienes dinero y no tienes cosas materiales, no eres nadie.

Pero yo opino, ¿acaso alguna persona, luego de 500 años se va a acordar de todas las personas que hoy tienen sus casas repletas de cosas materiales, de cosas lujosas?

¿Alguien va a recordar a todos los que hoy tienen sus cuentas de banco repletas de dinero? No, no lo van a hacer. Nadie los va a recordar.

Nadie va a recordar a los ricos. Y si nadie los recuerda, entonces es como si no hubiesen existido nunca, porque no dejaron una huella en este mundo. No serán un "alguien" para esas personas, ya que no existieron, y si no existieron entonces quiere decir que son "nadie". Pero,¿ si no van a recordar a las personas adineradas de hoy, entonces a quiénes recordarán las personas dentro de 500 años?

La respuesta es fácil de obtenerla. Solo pensemos a quién o a quiénes nosotros hoy recordamos de hace 500 años. Lo más probable es que a quien recordemos no sea a alguien rico. Así que no tratemos de ser ricos, millonarios, o adinerados. Tratemos de ser como ese alguien a quien nosotros recordamos. Tratemos de ser alguien a quién valga la pena recordar dentro de 500 años.


♪♫ [Born Slippy - Underworld]

jueves, 3 de marzo de 2016

La hoja en el árbol.

Ser como la hoja en el árbol, que se estremece ante las continuas acometidas del viento de la mañana invernal de marzo, que se estremece y se acostumbra a esa sensación. Que se acostumbra y le gusta, se divierte. Que ya no te le teme al viento, se burla de él. Que se siente más fuerte que nunca, que se siente invencible, como si ningún viento fuera capaz de vencerla. Que ya no le teme a la lluvia, ni tampoco a el sol. Que nadie podrá contra ella y su fuerza. 

Y el árbol, uno muy grande y con muchos años encima, se siente orgulloso de tener una hoja tan valerosa como ella. Se contagia de su vitalidad y continúa creciendo más y más, hacia arriba, hacia el cielo. Tanto que parece casi tocarlo. En ocasiones pareciera como si jugara con las nubes, como si las acariciara. Es increíble su majestuosidad. Los niños, al ver a este árbol recuerdan la extraordinaria belleza que la naturaleza tiene para ofrecer, no sólo a ellos sino a cada ser existente en la Tierra. Es tan hermoso verlo, que ellos regresan cada semana a contemplarlo durante varios minutos, como hipnotizados. A veces cierran los ojos, a veces sonríen, y a veces suspiran. Luego cuando lo creen oportuno, se despiden del árbol y empiezan a jugar alrededor de él. Era muy inspirador observar todo este ritual.
Lo lamentable ocurriría una tarde de abril, cuando los niños llegaron como de costumbre a ver al árbol, y él ya no estaba. Los niños se desesperaron, lloraban en su interior, no sabían que decir, sólo se miraron unos a los otros como abrazándose con las miradas. Lo único que atinaron a hacer fue sentarse en lo poco que había quedado del árbol. Lo hicieron así, para recordarlo. De pronto la amargura se esparció por cada rincón del bosque. Tanta majestuosidad había sido reducida a un simple tronquito de menos de un metro que salía de la tierra. 
El fatal crimen había sucedido muy temprano en la mañana. Mientras todas las hojas del árbol aún dormían plácidamente, abrigadas por el calor que emanaba de las ramas que las sostenían. Fue un violento sacudón lo que las despertó. Fue tan violento que algunas se abrazaron entre sí. Otras más curiosas se animaron a mirar hacia abajo para ver cuál había sido el culpable de ese incómodo despertar, y lo que vieron las espantó. 
Casi una decena de hombres se encontraban al rededor del árbol con unas máquinas que hacían un ruido ensordecedor. Cada uno introducía en el tronco del árbol unas afiladas puntas que estas máquinas tenían en un extremo. Lo estaban talando, e incluso en algunos de estos hombres se podía observar una sonrisa de placer al hacerlo. Ellos no escuchaban nada, pero el árbol y cada una de sus hojas lloraban con desesperación al presentir su fatal destino. Los otros árboles y los animales que se encontraban cerca de ellos los acompañaban en su llanto. Era una escena verdaderamente desgarradora.  
Llegado a un punto, y con el árbol ya muy débil como para poder sostenerse, los hombres lo empujaron para hacerlo caer. Las ramas intentaron sostenerse de lo que más podían pero su intento fue en vano. De un momento a otro ya se encontraban cayendo, y el suelo que antes parecía tan distante, ahora se lo observaba cada vez más cercano. Finalmente cayeron sobre él. Pero el árbol y sus hojas, aún con el fuerte golpe producto de la caída, encontraron fuerzas para despedirse de los demás árboles y los animales. Luego sonrieron, cerraron los ojos y no los volvieron a abrir nunca más. 
Los hombres, ya con el árbol muerto, procedieron a cortarlo en partes, y subieron cada una de éstas en unas enormes plataformas, las cuales se dirigirían hacia una fábrica, para en el futuro convertirse en un lindo juego de muebles que una familia común y corriente disfrutaría teniendo en la sala de su casa.

♪♫ [Mucha experiencia - Los Pericos]

sábado, 26 de septiembre de 2015

Personas imprescindibles


Hay personas a las que uno conoce en momentos tan ordinarios de la vida, que al principio uno las nota como si fueran una más del montón. Pero después uno empieza a ver a esta persona en más momentos ordinarios, por así decirlo. De pronto estos momentos ordinarios ya dejan de serlo, porque ahora a uno le llama la atención el encontrarse a esa persona en ese justo momento. Y entonces es ahí cuando se empieza a prestar mayor atención a esa persona, y desde ese momento ya no se la observa como una más del montón, al contrario se la empieza a encontrar tan distinta a las demás, que con el paso del tiempo esta persona va formando parte de montones menos numerosos. Así hasta llegar al punto en que uno observa solamente a esa persona, apartada completamente del resto, ya sin ningún montón al cual pertenezca. 
Y de esta manera esa persona, esa persona que parecía tan común, a la cual uno conoció en un lugar y en un momento tan ordinario, pasa a convertirse en una persona imprescindible para uno, la cual ahora convierte cada momento que pasas con ella en algo extraordinario y fuera de lo común.

♪♫ [Cambios - Attaque 77]

sábado, 20 de junio de 2015

Apaguémosla de una buena vez


Que nos deje de importar lo que digan los de la televisión. Si igual de todos modos ellos nos muestran sólo lo que quieren que nosotros veamos, y para rematar nosotros siempre lo interpretamos de una manera tan distinta que terminamos por confundirnos entre todos y no saber cuál mismo es la verdad. Y esa confusión es la que luego nos lleva a discutir acerca de si tenemos la razón o de quién está equivocado, además lo hacemos con una predisposición y un interés tan grande que hasta pareciera que la respuesta realmente importara y como si fuera a cambiar el rumbo de nuestras vidas, en lugar de reconocer que lo que realmente importa no es cual sea la verdad, ni tampoco la realidad, sino como la interpretamos nosotros, como la percibimos y, hasta que punto permitimos que eso nos afecte. 

En fin, apaguemos la televisión y salgamos a ser felices. 

♪♫ [Pasajera en trance - Charly García]

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Qué somos?

Uno no es lo que dice ni lo que da a conocer a las demás personas, uno es lo que calla... uno es los secretos que se guarda en su interior tal vez para tener con que entretenerse cuando se está solo o para tener algo que recordar antes de dormir cada noche. Uno no es ni los pensamientos ni tampoco las palabras que escribe o comparte en alguna red social o blog, uno es sólo las cosas que no se atreve a compartirlas en esos medios. Uno no es ni los triunfos ni reproches del pasado, ni tampoco los anhelos o temores del futuro, uno es simplemente el presente. Uno en realidad es lo que siente al leer estás escasas letras derramadas por que sí.

♪♫ [Nada es para siempre - Fabiana Cantilo]

lunes, 20 de enero de 2014

Lunas de miel.



Que los que esperamos no contemos las horas, que los matan se mueran de miedo y que los que viven la vida jodiendo y molestando a las demás personas se compren una tortuguita, se suban en ella y se vayan bien pero bien despacito a la casa de las mil... 
Pero después de todo lo malo que el corazón no se pase de moda y que los otoños nos doren la piel. Sí, señor!


♪♫ [Noches de boda - Joaquín Sabina]

viernes, 27 de diciembre de 2013

Frotándome la quijada. #3

Es como la sensación de cuando no entiendes un chiste, o cuando se te olvida lo que ibas a decir, o cuando vas a corriendo a contestar el teléfono y al decir "aló" la otra persona ya colgó. Es como cuando vas caminando por la calle y te quedas viendo mutuamente a los ojos con otra persona, luego ambos pasan sin decirse nada y cuando llegas a la esquina te preguntas: ¿por qué carajos al menos no le sonreí? y te preguntas sí la otra persona estará pensando lo mismo. 
Pero para ambos la mirada queda, para bien o para mal queda. La única diferencia con las otras tres situaciones es que en ésta uno tiene el poder de cambiar la historia, de construirla uno mismo, sólo es necesario una tan simple y liviana sonrisa. 

 ♪♫ [All the small things - Blink 182]

lunes, 3 de junio de 2013

El porqué


Por todas esas decisiones que en conjunto lograron que sucedan cosas tan inesperadas, por todas las ideas que hacen una trama subterránea en mi cabeza para luego confabularse y hacer de mi futuro algo intrigante. 
Por las personas que admiro, que ponen de sí para hacer de esto un lugar mejor en donde vivir todos, por los pasados pisados y los añorados, por el presente, por el futuro prometedor y por el futuro incierto. 
Por todo, por la vida.





♪♫ [Mr. Jones - Counting Crows]