martes, 22 de abril de 2014

El vicio, mi vicio.

Y los vicios banales y costosos a los que normalmente la gente recurre están bien, pero hasta ahí nomás. Yo en cambio logré superar esos y ahora soy adicto a otro vicio mucho más poderoso, el de las sonrisas sinceras e innatas de la toda la gente que habita este planeta, especialmente de la mía.
Y no lo puedo dejar, es casi una dependencia.
 
♪♫ [La vida sin Luis - Fito Paez]

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

A que no te atreves a comentar, cobarde.